Alimentador antiahogo

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¿Qué son?

Un alimentador antiahogo es una red en la que se añade el alimento. El extremo opuesto será cerrado, para evitar que el alimento se pueda llegar a salir (por lo general, el sistema de cierre es de pinza o de rosca con un mango, para que sea más fácil de agarrar).

Podemos encontrarlos de tela o de silicona. Los modelos de silicona, los más recomendables por parte de los expertos, tienen unos pequeños agujeritos que son los que permitirán que salga una parte de la sustancia. El bebé tan sólo tendrá que succionar esa parte, permitiendo que se alimenten, pero sin el riesgo de que se puedan atragantar.

¿En qué nos ayuda el alimentador antiahogo?

Normalmente son muy prácticos cuando llega el cuarto mes del bebé. Será entonces cuando el pediatra recomendará la introducción de ciertos alimentos (por ejemplo, trozos de pan para que los vaya chupando y así añadir el gluten en la dieta). Sin embargo, esto puede ser peligroso y requerirá que controlemos en todo momento que los trozos no sean demasiado grandes.

O mismo nos ocurre con las frutas y alimentos variados.

Resulta muy práctico el hecho de usar un alimentador antiahogo de siliciona, introducir el alimento en su interior y dárselo al pequeño. Mientras prueba cosas nuevas, empezará a desarrollar una cierta autonomía al comerse el alimento por si mismo.

Pero todavía tiene más usos: puede servir cómo mordedor en el momento en el que tenga las encías algo alteradas (es decir, cuando le están saliendo los dientes). En estas situaciones se puede rellenar el alimentador antiahogo de bebé de fruta que esté fresquita, y así podremos aliviarle bastante el dolor que siente en este proceso.

El único problema que se le puede poner a uno de estos alimentadores es la pasta que se formará con el paso del tiempo. Por ejemplo, si está comiendo pan, se creará una pasta de pan mojado que habrá que retirar. Simplemente tendremos que controlar este punto.

Recomendaciones a tener en cuenta a la hora de comprar un alimentador antiahogo bebe

Tipo de alimentador

Lo primero que tendremos que hacer es elegir el tipo de alimentador antiahogo deseado. Cómo ya hemos comentado, los que son de silicona suelen ofrecer las mejores prestaciones; sin embargo, al presentar unos agujeros algo más pequeños, requerirán de una mayor succión por parte de los pequeños, algo que puede llegar a desesperarlos.

La opción de comprar un alimentador antiahogo de tela también está sobre la mesa.

Color

De la misma manera que cualquier elemento de puericultura, será imprescindible que le entre por los ojos al bebé desde el primer momento. Por suerte, las marcas son conscientes de ello, por lo que podemos encontrar un gran surtido de alimentadores anti ahogo en muchos colores a elegir.

Simplemente apostaremos por el que creamos que más le va a gustar al pequeño.

Sistema de cierre

Cómo ya hemos comentado, los dos sistemas de cierre más habituales son el velcro o la pinza. En principio, ninguna de las dos opciones va a suponer un problema, aunque la pinza es más recomendable. El sistema de velcro lo podría llegar a abrir con un poco de destreza.

Recambios

Las redes se tienen que comprar en forma de recambio. A la hora de comprar el alimentador antiahogo, habrá que evaluar si lleva a algún recambio, o si tendríamos que comprarlos desde el primer momento.

Estas son las claves principales a evaluar para comprar el alimentador.

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